Gastos comunes: el gran desafío financiero
La evolución de los gastos comunes ha transformado la administración de edificios en un verdadero desafío financiero. En esta nota colaborativa junto a nuestro partner Andrés Besoain Roa de Cimientos, analizamos por qué los costos siguen subiendo y qué puede hacer una comunidad para gestionarlos mejor.
Cuando los gastos eran más predecibles
Hace algunos años, los gastos comunes tenían una mayor estabilidad. Los costos eran más fáciles de proyectar y existía menor presión sobre los presupuestos mensuales.
Además, la conflictividad por pagos solía ser menor y muchas comunidades operaban con mayor tranquilidad financiera.
Hoy: múltiples factores presionan al alza
Actualmente, el aumento de gastos responde a distintos factores que impactan directamente a las comunidades. Ya no se trata de una sola variable, sino de una suma de costos acumulados.
Según Andrés Besoain:
“Hoy influyen el aumento del sueldo mínimo, la reforma de pensiones, el alza en electricidad, agua y gas, además de seguros, mantenciones, vacaciones y finiquitos del personal.”
El peso del recurso humano
Uno de los mayores componentes del gasto común está en el personal. En muchas comunidades, este ítem representa más de la mitad del presupuesto mensual.
“En nuestros estudios, el apartado de recursos humanos supera en promedio el 55% del gasto común”, comenta Andrés.
Esto explica por qué muchas comunidades están buscando alternativas de automatización y eficiencia operativa.
Morosidad: el problema invisible
A la presión de costos se suma otro factor crítico: la morosidad. Cuando los pagos no ingresan a tiempo, la operación diaria comienza a resentirse rápidamente.
Menos liquidez significa atrasos con proveedores, servicios comprometidos y dificultad para sostener el funcionamiento normal.
Cuando la deuda paraliza la operación
El impacto de la morosidad puede llegar a niveles complejos.
“Nos ha tocado tomar comunidades con una mora cercana al 40%. Incluso tuvimos que hacer convenios con Enel y Aguas Andinas, y prestar fondos de nuestra empresa para pagar sueldos”, relata Andrés.
Esto demuestra que la morosidad no es solo un problema contable, sino operacional.
Errores comunes en la gestión financiera
Muchos problemas no nacen solo del alza de costos, sino de malas decisiones administrativas.
Andrés identifica errores frecuentes como fondos de reserva por debajo del mínimo legal, falta de cobranza efectiva, ausencia de presupuestos anuales y no licitar proveedores.
👉 El problema no siempre es cuánto se gasta, sino cómo se administra.
Presupuesto anual: una herramienta clave
Planificar el año financiero puede marcar una gran diferencia. Un presupuesto bien construido permite anticipar gastos y evitar alzas inesperadas durante el período.
“Un buen presupuesto informa desde el inicio el aumento y control del gasto que se verá durante el año”, explica Andrés.
Esto entrega previsibilidad tanto a la administración como a los residentes.
Controlar gastos sin bajar el servicio
Reducir costos no necesariamente significa recortar calidad. La clave está en ordenar la gestión y transparentar decisiones.
Andrés comparte una práctica concreta:
“Definimos todo lo que se hará en el año, lo valorizamos con proveedores y lo llevamos a votación en asamblea. Así logramos un gasto más estable y conocido por todos.”
El nuevo rol del administrador
Hoy el administrador cumple una función financiera estratégica. Debe conocer la realidad del condominio, anticipar inversiones y comunicar con claridad las necesidades futuras.
No tendrá la misma planificación una comunidad que necesita cambiar ascensores, que otra con infraestructura al día. La gestión debe adaptarse a cada caso.
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