De la comunicación informal a la transparencia

La evolución comunicacional en los edificios cambió por completo la relación entre administraciones y residentes. En esta nota, junto a la visión de nuestro partner Boris Jerez Montero de Grupo Selecto, analizamos cómo la comunicación dejó de ser algo secundario y pasó a convertirse en una pieza clave para la confianza y la gestión.

Cuando la información no llegaba

Durante años, la comunicación en las comunidades fue informal y poco estructurada. Circulares impresas, avisos en ascensores y mensajes verbales eran parte del día a día.

El problema era que no todos recibían la información, no existía trazabilidad y muchas veces algunos residentes sabían mucho más que otros.

Esto generaba conflictos, desconfianza y cuestionamientos constantes hacia la administración.

El gran punto de cambio

Según Boris Jerez, existe un antes y un después en la forma de comunicarse dentro de las comunidades.

“A partir del año 2019 hubo un giro importante en la creación de redes de contacto entre administración, residentes y comités.”

La pandemia aceleró este cambio y obligó a mantener una comunicación mucho más constante y visible.

La pandemia cambió las reglas

La necesidad de mantenerse informados durante la emergencia sanitaria transformó completamente las dinámicas de comunicación.

“Esto llevó a mejorar no solo las plataformas de software como EdiPro, sino también la comunicación constante con el comité de administración”, explica Boris.

La gestión dejó de limitarse a reuniones esporádicas y comenzó a mostrarse en el día a día.

La transparencia pasó a ser exigible

La Ley 21.442 reforzó este cambio. Hoy ya no basta con comunicar ocasionalmente, sino que se exige acceso a la información, respaldo y trazabilidad.

Los residentes quieren entender qué ocurre en su comunidad y cómo se toman las decisiones.

“Muchos comités comenzaron a darse cuenta de todo lo que hace un administrador en el día a día, cosa que antes no ocurría”, comenta Boris.

El nuevo estándar: comunicación permanente

Las comunidades más avanzadas ya no operan con información dispersa. Hoy trabajan con sistemas centralizados y comunicación continua.

Esto permite que residentes y comités puedan acceder a información, revisar antecedentes y mantenerse al tanto de la gestión en tiempo real.

La comunicación dejó de ser reactiva y pasó a ser parte estructural de la administración.

El error más común sigue siendo el mismo

A pesar de los avances, todavía existen problemas frecuentes en la comunicación entre administración y comunidad.

Para Boris, uno de los errores más graves es la falta de visibilidad del administrador.

“Muchas veces el administrador no avisa, no comunica o no visibiliza su presencia en la comunidad.”

Esto genera una sensación de distancia y ausencia frente a los residentes.

Cuando la comunicación falla, aparece la desconfianza

Una mala comunicación impacta directamente la percepción que tienen los vecinos sobre la administración.

“Se genera este vacío donde los residentes sienten que el administrador no hace nada o nunca está presente”, explica Boris.

Y muchas veces el problema no es la falta de trabajo, sino la falta de visibilidad sobre lo que sí se está haciendo.

Comunicar ya no es solo informar

Hoy el desafío no está únicamente en enviar información, sino en explicar correctamente temas complejos.

Por ejemplo, comunicar un alza de gastos comunes requiere contexto, claridad y anticipación de dudas.

  • Una comunicación deficiente genera reclamos y conflictos.
  • Una comunicación clara genera legitimidad y confianza.

El nuevo rol del administrador

El administrador moderno ya no solo coordina operaciones o resuelve problemas. También debe explicar, ordenar y construir confianza con la comunidad.

Esto requiere cercanía, comunicación constante y herramientas que permitan dar visibilidad a la gestión.

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